jueves, 30 de diciembre de 2004

Azucena Kántrix en El Planeta Amarillo # 7

El último número del fanzine de Rafa Skam (Vacaciones, The Yellow Melodies), El Planeta Amarillo, ha publicado unas reseñas a algunos discos de Superspace Records. A continuación el comentario al CD de Azucena Kántrix. Enjoy!

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AZUCENA KÁNTRIX - “Regalos para las almas 1” DEMO (Superspace, 2004)

Cuarteto peruano de space-rock instrumental y experimental, con 2 canciones: “Demasiado real para no sentirlo”, de 25 minutos; y “Explosión”, de 12 minutos. El cuarteto, en vez de ser el clásico grupo de batería, bajo, guitarra y voz, está formado por: Christian Galarreta (procesamiento digital en pc y laptop); Wílder González (creación de sonidos en sintetizador y manipulación de efectos en Zoom 4040); Danny Caballero (frecuencias de radio e intereferencias de señales); y Raúl Jardín (creación de ambientes con efectos analógicos); así que ya te puedes imaginar de qué van: experimentalismo puro y duro, zumbidos, ausencia de estructuras, interferencias, ruidos,... que en el primer tema están grabados en directo, y en el segundo, en estudio. Curiosos e interesantes!

Mi favorita: Demasiado real para no sentirlo.
Contacto: wildergonzales@yahoo.com


miércoles, 29 de diciembre de 2004

Sistrum

En el nuevo fanzine “Audio y Error” encontré una reseña a un grupo ruidista que parece ser interesante. No lo conozco aún pero lo que de él se habla me resulta emocionante. ¿Será como Yasunao Tone?


“La cabeza de un hombre sobre el cuerpo de un caballo nos produce agrado; la cabeza de un caballo sobre el cuerpo de un hombre nos causaría desagrado. Crear monstruos también requiere gusto”.

Esto afirmaba Dennis Diderot (1713 – 1784) en su obra “Pensées détachées sur la peinture”. Se puede afirmar que su postura ante la cuestión estética de los monstruos es claramente iluminista. Un hombre con cabeza de caballo sería algo grotesco, surreal, uno de esos monstruos absurdos que se engendran en los sueños; por el contrario, en un caballo con cabeza de hombre la razón seguiría ocupando el puesto prominente que le corresponde y la reacción lógica del espectador ante tal capricho de la naturaleza sería de asombro, acompañado de interés.

¿No surgen en ciertos momentos de la vida de la humanidad y del individuo impulsos explicables que se traducen en formas extrañas? Entonces ya no basta el lenguaje corriente; ni el mármol ni las palabras ni las notas musicales pueden contener esos pensamientos que no se dicen, ni calmar esos extraños apetitos que no encuentran sosiego… este es el caso de SISTRUM.

“Comencé mi proyecto Sistrum a principios de 1998. La idea fundamental que perseguía era la de conseguir una expresión no ortodoxa del amor, el miedo, la tristeza… aunque la verdad es que no logro recordar si tenía alguna intención en concreto. Tenía un sincero interés en la mayor parte de las manifestaciones artísticas de la cultura underground, pero fundamentalmente mis fuentes de inspiración eran dos a las que tenía fácil acceso, James Tenney y Keiji Hano, cuyos CDs y vinilos había encontrado casualmente en una tienda de discos de segunda mano”.

La naturaleza de su música puede irritarnos, puede producirnos asfixia, hacernos querer huir de ella mientras en nuestros oídos podemos escuchar el grito de su alma con toda claridad; Sistrum se lanza al total desenfreno, a lo monstruoso; Brian Day se pone una máscara y se hace llamar Sistrum mientras corre, lanzando gritos, alaridos, obligándonos a penetrar en el dominio de la locura y el salvajismo musical. Una vez finalizada la escucha, el oyente no se comprende a sí mismo; su propio espíritu le da miedo y le espanta porque… le ha encantado. Se pregunta por qué creó Sistrum tales acústicas, a dónde pretendía llegar con tales glifos sonoros, en qué delirio de la carne dotó de estridencias al susurro y en qué hora de angustia escuchó las disonancias del infierno.

Como vemos, sobre el que aquí hablo, Sistrum, no es ya el “curieux” de una época iluminista, sino un ruidista cuya fantasía se ve turbada por visiones y para quien los monstruos significan una alucinante posibilidad de evasión de esa camisa de fuerza que son las leyes de la realidad. Desde luego, en la música de Sistrum no se habla para nada de centauros.

Al igual que Victor-Marie Hugo (1802-1885) muchos años antes en el prefacio de su obra “Cromwell” (1827), Sistrum proclama la libertad del ruido, del Ruido con mayúscula, y reivindica su derecho al “nada imaginable me es ajeno”. Concebidas como desarrollo de la esencia íntima de nuestra alma, como sobreabundancia del factor moral, las obras ruidistas de Sistrum ocupan un puesto en el Ruido; de él se han servido los más escépticos y los más burlones, y la debilidad de algunos no ha tenido otra causa que la de no haber podido sentirlo y expresarlo.

La exigencia de una ilimitada libertad estético-moral para la música se convierte con Sistrum en una declaración de la autonomía de la música; ésta ya no reproduce la naturaleza, sino que se enfrenta a ella y crea su propio rumbo. Así el ruido de Sistrum encuentra su perfección dentro, y no fuera de si mismo.

(Anónimo)

Nuevo Fanzine

Acaba de salir en Lima un nuevo fanzine de rock no convencional llamado “Audio y Error”. Es saludable el esfuerzo de su anónimo creador, pues la revista en cuestión difunde grupos nuevos y otros ya consagrados pero no por ello menos arriesgados. En la portada de esta nueva publicación están los Piano Magic (Belleza y Dolor). También se toca a Throbbing Gristle, Chris Brokaw, The Russian Futurists, Godspeed You! Black Emperor, Songs:Ohia, Francoiz Breut, Chicago Underground Trio, Experience, Keiji Hano, Sistrum, Merzbow, Massona, Viva Las Vegas, Trespassers William, Oneida/Spacehead, etc, etc.

Audio y Error viene con un CD de simpática portada –que apunta a los masivos discos piratas de música popular que se venden en las calles de Lima, con chica atractiva semi-desnuda de portada incluida. “Porotazos bailables 2005 (Lo último y lo mejor)”, titula el disco-. El contenido del plástico son los grupos de que se hablan en el fanzine. Personalmente el CD no me impresionó mucho, pues la mayoría de actos que cubre –no todos, felizmente: ahí están Merzbow o Tujiko Noriko- si bien no los conocía a la mayoría, me resultaron bastante convencionales; es decir guitarrita acústica o eléctrica, voz, estrofas: todo ello ya me resulta un poquito trillado.

Pese a todo, pienso que es un buen síntoma para la escena local que surjan nuevos medios alternativos y que se apoye a los artistas más arriesgados, vengan de donde vengan.

lunes, 27 de diciembre de 2004

Comentario sobre The Electric Butterflies en Freak Out!

En el último número de la revista limeña Freak Out! han publicado una reseña sobre el primer EP de Electric Butterflies que a continuación reproduzco.

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THE ELECTRIC BUTTERFLIES - "Always Dreaming" EP. (Superspace Records, 2004)

Julian Cope, el amigazo de Ian McCulloch (Echo and The Bunnymen) tildaba -en su monumental tratado Krautrocksampler (1996)- a la música de "Hallogallo" (de los alemanes Neu!) de altamente expresionista, un misterio que rehusaba ser misterioso. Podríamos decir lo mismo de los peruanos Electric Butterflies, precisamente porque a nivel musical están al otro lado del espectro, y los opuestos casi siempre suelen tocarse.

Michael Rother y Klaus Dinger abrían su epónimo debut, allá por 1971, con 10 minutos de crescendos iónicos, eléctricas estelares de un solo omniacorde, palpitaciones metronómicas. Las Mariposas Eléctricas hacen lo propio, con la sola diferencia de que destierran a la melodía de formato convencional. Si "Hallogallo" suena harto a lo que serían con el tiempo Stereolab y la mancha post pop, Always Dreaming EP sólo encuentra el reposo en Spacemen 3 y sonidos similares. Pero no adelantemos prejuicios: TEB distan de ser un mero calco de Jason Pierce/Sonic Boom y compañía, mucho menos de los germanos.

La vivificante psicodelia noise de este EP compendia la abrumad(or)a cadencia lazy de la discográfica Kranky (Windy & Carl, Füxa (sic)), la rítmica no percusiva de Disjecta versión 2003, las elongaciones tiempo-espacio de la línea más escapista de la etiqueta post-rock (Amp, los Pan-American de The River Made No Sound), el estremicimiento ácido de Flying Saucer Attack y los 3 Hombres del Espacio. Estos rasgos le señalan el norte a The Electric Butterflies: hasta allá arriban/trepan recorriendo el camino gracias a la artillería pesada de los no-músicos (casiotones en muere, casi inedintificables voces abrumadas de reverb, guitarras distorsionadas a discreción -sonidos artesanales, vamos). Una tríada de improvisaciones que sorprende por su sencillez y deslumbra por su admirable acabado. A seguir soñando por toda la eternidad. (CONTACTOS: superspace@peru.com)

Hákim de Merv.


WE ARE ALL ONE

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