:. . SUPERSPACE RECORDS - TRANSGRESIONES SÓNICAS, MINIMALISMO Y VISIONES

martes, 21 de septiembre de 2004

Tarea de la Ruiz.

En un curso que llevo en la universidad Antonio Ruiz de Montoya nos dejaron de práctica hacer un cuento. Lo posteo aquí porque el mismo tiene que ver harto con la música.
Advierto que lo mío es la poesía y no la narrativa. En fin.
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Taller de Creación Literaria.
Práctica #1

El día había sido demasiado largo para Augusto, así que cuando abrió la puerta principal de su casa saludó secamente a sus padres, ellos lo miraron extrañados pero sabían que su hijo menor era el especial de la familia, no hubo problemas con ellos. Subió raudamente a su dormitorio, una vez ahí depositó su humanidad en la cómoda cama. Era un frío y húmedo día de invierno. Augusto no pudo evitar pensar en los pequeños sucesos que le ocurrían todos los días en la universidad, para él eran sólo nimiedades, se decía a sí mismo “¡bah!, es un desperdicio de tiempo asistir a ese antro de pavos reales”; quizá era por ello que había decidido dar lo mejor de sí a la música, a la que amaba por sobre todas las cosas.

Estaba así pensando cuando recordó a sus amigos, él los llamaba, para sí, compañeros de viaje. Se trataba de otros jóvenes artistas que como él, vivían aferrados a los voluptuosos mundos que la música post-rock les ofrecía a cambio de su genuina devoción. El sonido del teléfono interrumpió sus divagaciones.

- ¿Aló? –dijo Augusto.
- ¡Hola, soy Chris! –le contestaron.
- Qué tal, qué te cuentas…
- Te llamo porque hoy viene el polaco y quería saber si podías acompañarme al aeropuerto a recibirlo.
- Ummm… puede ser… ¿a qué hora hay que estar ahí?
- El vuelo llegará a las 11 p.m.
- No, definitivamente no puedo… pero mándale mi saludos a Karkowski… de todas formas nos vemos en su concierto… Chao.
- No problem. Chao –contestó Chris.

Zbigniew Karkowski era el visitante que arribaría ese día a su patria, se dedicaba a hacer música y viajar alrededor del mundo dando conciertos. A Augusto le parecía genial que, además, lleguen este tipo de visitas al Perú. No pudo evitar pensar en su centro de estudios y se dio cuenta que ahí nadie conocía a este ilustre transgresor, es más nadie siquiera sabía del tipo de música que Karkowski hacía. Augusto no podía evitar sonreír cuando oía a uno de los profesores decir, en sus clases, que la vanguardia musical, en la actualidad, no existía. “Realmente -pensaba- esa universidad es un antro de decadencia”.

Así estaba Augusto en su habitación cuando de repente le vino las ganas de escuchar algún disco. Miró entre sus cajas y escogió el “En cielo de océano” de sus compatriotas Silvania. Puso play y cerró los ojos, como solía hacer cada vez que quería tener una experiencia inolvidable.

El disco en cuestión duraba 33 minutos, a lo largo de los cuales descubrió parajes exageradamente etéreos y llenos de color. Sentía que había pasado un gran portal que lo comunicaba con algo que era, para él, superreal. Las visiones llegaban a su interior, una tras otra, durante los 33 minutos que él sintió como si hubiesen sido mil años. Cuando “Marlene de las galaxias” dejó de sonar, Augusto exclamó feliz: “Yeah, todos somos dioses en mi patria”.

Wilder Gonzales A.

DISQUS

WE ARE ALL ONE

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